El Departamento de Defensa de Estados Unidos está aumentando la producción de munición crítica, como proyectiles de 155 mm y propulsores de misiles, para cubrir las demandas generadas por la guerra contra Irán y el apoyo a Ucrania. La mayoría de estas iniciativas se llevan a cabo en instalaciones militares antiguas, como el Radford Army Ammunition Plant (Virginia) y el Crane Army Ammunition Activity (Indiana), que tienen un historial de incumplimientos ambientales y de seguridad desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Los registros de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) indican que todos los centros militares que producen, prueban o almacenan munición han sido señalados al menos una vez en los últimos cinco años por incumplimiento de normativas ambientales; cuatro de ellos han sido clasificados como 'incumplimiento significativo' (significant noncompliance), lo que indica violaciones graves o continuas.