El cisplatino, utilizado en el tratamiento del cáncer de ovario, hace que las células entren en un estado de senescencia. Estas células, aunque metabólicamente activas, liberan una mezcla de proteínas, lípidos y otras moléculas. Una nueva investigación publicada en Nature Aging muestra que entre estas moléculas liberadas se encuentra la fructosa, que promueve la propagación de las células cancerosas.

Los investigadores indujeron la senescencia en células de cáncer de ovario tratadas con cisplatino y recolectaron todas las moléculas liberadas por estas células durante dos días. Las células de cáncer de ovario no tratadas expuestas a estas moléculas no mostraron un aumento en la división celular o resistencia a la muerte celular. Sin embargo, estas células presentaron una mayor probabilidad de separarse de las células vecinas y de los esferoides similares a tumores en tres dimensiones. La fructosa resultó ser un componente clave en este proceso.

La fructosa no solo actúa como combustible, sino que también altera el metabolismo mitocondrial, reduciendo la producción de colesterol. El colesterol desempeña un papel importante en la estabilización de las membranas celulares y en la unión de las células entre sí y con los tejidos circundantes. La deficiencia de colesterol hace que las células cancerosas sean menos adhesivas y más propensas a separarse.