El nuevo blindaje de radiación probado durante la misión Artemis I de la NASA reduce la exposición de los astronautas a las tormentas solares en un 60%. Este blindaje está hecho de materiales especiales desarrollados para minimizar el riesgo de radiación en el espacio.
La efectividad del blindaje se midió durante las pruebas realizadas durante la misión Artemis I. Las pruebas sugieren que el blindaje también puede ser eficaz para misiones espaciales de larga duración.
Esta tecnología puede desempeñar un papel crucial en la protección de la salud de los astronautas en futuras misiones a la Luna y Marte. Sin embargo, se necesita más investigación sobre los efectos a largo plazo del blindaje y su resistencia a otras condiciones espaciales.
