Las carreteras de Inglaterra se deteriorarán aún más como consecuencia de las temperaturas veraniegas récord.

Simon Williams, responsable de políticas de la RAC, explicó que la intensa radiación UV y el calor oxidan el betún que une el asfalto, volviendo las superficies quebradizas, y que esas grietas se convierten en baches graves por el tráfico y la lluvia.

El verano de este año, con temperaturas que alcanzaron los 38 °C, causó daños adicionales a una red viaria ya debilitada por las precipitaciones invernales.