Antes del regreso a la Luna en el marco del programa Artemis de la NASA, los equipos utilizados deben demostrar su resistencia al entorno lunar. El Centro de Desarrollo y Pruebas Lunares del Centro Espacial Johnson trabaja para reducir los efectos del polvo lunar. A diferencia de la arena terrestre, el polvo lunar es afilado, abrasivo y se adhiere a todo. Este polvo puede dañar equipos y trajes espaciales, además de representar un riesgo para la salud de los astronautas. La instalación prueba el rendimiento de trajes espaciales, componentes de naves espaciales y mecanismos con partes móviles utilizando cámaras de vacío y simulantes de regolito lunar.

La instalación está equipada con sistemas especiales que permiten simulaciones lunares. Entre ellos se encuentran un laboratorio de preparación y posicionamiento de polvo para pruebas atmosféricas, una cámara de vacío de 3 metros cuadrados y una cámara de vacío térmico de 15 metros cuadrados. Las cámaras utilizan un sistema de nitrógeno en circuito cerrado para simular el entorno lunar. Mike Salinas, subdirector de la División de Propulsión y Energía, destaca el papel importante de la instalación en el desarrollo y prueba de tecnologías necesarias para la exploración lunar a largo plazo.