Investigadores vinculados a la São Paulo Üniversitesi, en Brasil, al estudiar a 43 familias compuestas por madre, padre y recién nacido, encontraron que el consumo de alimentos ultraprocesados por parte de los padres está asociado con un aumento del peso al nacer del bebé, su peso en relación con la estatura y el grosor de la piel en el muslo superior y la circunferencia de la cadera. El estudio sugiere que la nutrición paternal, además de la materna durante el embarazo, también puede contribuir a la salud del futuro bebé.
Este efecto se atribuía principalmente a carnes procesadas, bebidas azucaradas y galletas. La investigación solo mostró una asociación, sin probar una relación causal; sin embargo, se plantea que la nutrición paternal podría modificar la expresión de genes como IGF‑II mediante cambios epigenéticos en el esperma.
Los autores enfatizan que se requieren estudios con muestras más amplias para confirmar los resultados y afirman que las guías de planificación familiar deberían incluir a los padres, no solo a las madres. Además, mientras la literatura sobre la nutrición materna antes del embarazo es abundante, el impacto de la nutrición paternal sigue siendo un área poco investigada.
