En experimentos controlados con sopa de carne roja y chicken tikka masala, los participantes consumieron más alimentos a medida que aumentó la cantidad de agua ingerida. Se registró un promedio de 39 gramos adicionales de alimento por cada 100 gramos de agua. El cambio frecuente entre beber agua y comer también prolongó la duración de la comida. Los investigadores sugieren que el agua podría reactivar la percepción del sabor en la boca, prolongando la experiencia alimentaria y retrasando la sensación de saciedad.
En otro experimento con salsa picante, los participantes consumieron un 28% menos de aperitivos y redujeron su velocidad de comida en un 30% al comer con la salsa condimentada. La picantez de la salsa modificó directamente el comportamiento alimentario sin afectar el consumo de agua. Estos resultados indican que las especias pueden reducir la ingesta total de calorías al ralentizar la velocidad de comer.
Estos hallazgos desafían las recomendaciones dietéticas populares que afirman que el agua promueve la saciedad y que las especias aumentan el apetito. Los investigadores señalan que estos efectos se observaron únicamente en entornos de laboratorio y con alimentos limitados, y continúan investigando si se replicarán con otros alimentos y en condiciones de vida real.
