John Salehe falleció el 19 de junio a los 71 años; había trabajado durante más de cuatro décadas en proyectos de conservación basados en la comunidad en Tanzania. Con el objetivo de proteger los corredores de paso de animales e integrarlos al futuro de la población local, estableció alianzas con el gobierno, organizaciones internacionales y ONG.
En el centro de su enfoque práctico estaba ofrecer beneficios económicos a los agricultores, como refugios para animales resistentes a depredadores y compensaciones por pérdidas, en lugar de instalar cercas que impidan el paso de los animales. Para la conservación de los bosques, defendió que deben estar garantizados recursos de subsistencia sostenibles, planificación territorial y derechos de propiedad seguros; algunos resultados de proyectos REDD fueron cuestionados posteriormente.
El trabajo de Salehe fue un proceso que requirió negociaciones a largo plazo, gestión presupuestaria y coordinación interinstitucional; tras sus cargos oficiales, presidió diversas organizaciones medioambientales y mentoró a jóvenes especialistas en conservación. Este modelo demuestra que la protección puede ser sostenible siempre que esté alineada con los intereses económicos e institucionales de la población local.
