Los astrónomos, utilizando el telescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), observaron un flujo de gas gigante de 1,3 billones de kilómetros que alimenta al joven sistema estelar triple GW Orionis. Este flujo podría explicar el mecanismo que afecta la inclinación y rotación de los discos donde se forman los planetas. GW Orionis, ubicado a 1.300 años luz en la constelación de Orión, es un sistema que contiene anillos de material de formación planetaria alrededor de tres estrellas. La inclinación de estos anillos en diferentes ángulos proporciona un laboratorio natural para estudiar su estructura única.

En un estudio liderado por Maria Galloway-Sprietsma, se comparó el movimiento y el momento angular del flujo con la orientación de los anillos del sistema. Se determinó que la órbita del flujo está alineada con el anillo exterior de polvo pero no con el interior, lo que sugiere que el flujo podría ser responsable de la inclinación del anillo exterior. La alta resolución de ALMA permitió el estudio de estos procesos dinámicos y ayudó a los astrónomos a comprender cómo los discos de formación planetaria pueden evolucionar en sus etapas finales.