Actualmente, muchos países llevan a cabo esfuerzos para lograr la reutilización de cohetes lanzados a órbita. China, Japón y empresas estadounidenses como SpaceX y Blue Origin han logrado avances significativos en este campo, mientras que firmas como Stoke Space, Rocket Lab y Relativity Space también trabajan en cohetes parcial o totalmente reutilizables.

Rusia, con una larga historia en vuelos espaciales, lanzó un proyecto para unirse a esta tendencia global. Hace aproximadamente seis años, la empresa espacial estatal rusa Roscosmos anunció el desarrollo del cohete reutilizable "Amur-LNG", diseñado como respuesta al Falcon 9 de SpaceX. Se planeaba que este cohete tuviera una primera etapa reutilizable, motores alimentados con metano y la capacidad de transportar 10,5 toneladas métricas de carga a órbita terrestre baja en modo reutilizable.

Inicialmente se previó que el primer vuelo del Amur-LNG ocurriera en 2026. Sin embargo, esta semana, Dmitry Baranov, Viceministro de Programas de Cohetes de Roscosmos, indicó que la actual prioridad del proyecto es desarrollar un "demostrador" para la primera etapa del cohete. Esta declaración confirma que el calendario del primer vuelo sigue siendo incierto.