Investigadores de las universidades de Zúrich y Limerick equiparon a 189 participantes con gafas de realidad virtual para trabajar con cuatro asistentes de inteligencia artificial diferentes: un chatbot basado en texto, un robot de escritorio y dos avatares con apariencia humana llamados Johan y Johanna.
Todos los asistentes empleaban el mismo modelo GPT-4 y realizaban las mismas tareas.
Al final de la tarea, los participantes evaluaron la contribución de cada asistente y decidieron qué parte de los 4 francos suizos que tenían en mano se entregaría como recompensa.
