Un equipo descubrió que las mutaciones aleatorias en el ADN, que dañan gradualmente la función celular, podrían establecer un límite físico para la longevidad humana. Estas mutaciones continúan acumulándose incluso en el escenario hipotético en que enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer y las enfermedades cardíacas se eliminen por completo, y el daño en las células permanentes del corazón y el cerebro se convierte en el factor que más restringe la duración de la vida.
Los investigadores enfatizan que estas mutaciones son solo una parte del proceso. Actualmente, los humanos viven en promedio 79 años; esto demuestra que, aunque las mutaciones podrían imponer un límite de 150-190 años por sí solas, otros mecanismos de envejecimiento también juegan un papel crucial. Este hallazgo respalda la idea de que el envejecimiento es un proceso multifactorial.
El estudio presenta un nuevo marco matemático para medir el envejecimiento y determinar qué procesos biológicos deben ser priorizados en la investigación. Este enfoque podría ayudar a desarrollar estrategias más dirigidas en futuras investigaciones contra el envejecimiento.
