Los investigadores de Northwestern Medicine descubrieron que el butirato producido por las bacterias intestinales al digerir fibra crea la memoria a largo plazo de la inmunidad intestinal y proporciona un efecto protector en modelos de enfermedad intestinal. El butirato deja una marca molecular duradera en las células epiteliales intestinales para crear dicha memoria a largo plazo y protege a los ratones de condiciones similares a enfermedades inflamatorias intestinales.

El efecto del butirato sobre la inmunidad intestinal se produce a través de las células epiteliales intestinales. El butirato desencadena la activación transcripcional y epigenética duradera de la enzima Sat1 en las células epiteliales intestinales, aumentando la producción del metabolito N1-acetilspermidina. Este metabolito incrementa la producción de IL-10 en las células CD4+ T, creando así la memoria a largo plazo de la inmunidad intestinal.

Los investigadores creen que estos hallazgos podrían abrir nuevas vías para el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar si este método funciona igualmente en humanos.