Duffy, durante su mandato al frente del Ministerio de Transporte, trabajó en aumentar los precios de la energía. Una de sus primeras acciones fue formalizar un plan para aumentar los costos de combustible en 23 mil millones de dólares.
Además, se negó a aplicar la ley contra los fabricantes de automóviles contaminantes y trabajó en proyectos que ponen en peligro a ciclistas y peatones. Duffy, quien financió el viaje familiar de su familia con dinero de empresas, opera en el mismo sector que muchas de estas empresas.
Esta situación se considera una violación de las normas éticas.
