Durante los meses de otoño en España, el aumento de la producción de energía solar provocó que las tarifas eléctricas alcanzaran niveles cero o negativos en el mercado; esta situación permitió a las empresas comprar energía a precios bajos durante horas de baja demanda, almacenarla en baterías y venderla a precios más altos en momentos de mayor consumo, generando un margen de beneficio conocido como spread intradiario. En septiembre, el spread intradiario promedio alcanzó los 215,37 euros/MWh, superando el valor de agosto de 195,29 euros/MWh, y convirtió a España en un mercado atractivo para inversiones en baterías en Europa.