Una empresa espacial privada realizó un aterrizaje suave del módulo superior de su cohete en el Océano Índico tras su 13º lanzamiento desde Starbase, Texas, el viernes 24 de julio.

El aterrizaje se produjo cuando el módulo superior se acercó a la superficie del agua casi en un ángulo recto, con los motores orientados para crear una ligera nube de vapor.

Además de colocar en órbita un conjunto de 20 nuevos satélites de última generación, el módulo superior demostró su capacidad de maniobra al volver a encender un motor de cohete en el espacio.

En los registros de video, se vio que la sección de 171 pies (52 metros) de longitud planeaba ruidosamente sobre el agua, acompañada por el vapor generado al cambiar la dirección de los motores.

Unos días después del aterrizaje, el vehículo seguía flotando en el Océano Índico, mientras el equipo de recuperación de la empresa continuaba con los trabajos de recopilación de imágenes.

El módulo inferior, sin embargo, experimentó problemas con los motores y no pudo completar el aterrizaje.

La empresa considera esta experiencia como un paso hacia el desarrollo de un sistema reutilizable para misiones lunares, aunque los expertos han destacado la necesidad de mejoras adicionales en componentes críticos como el escudo térmico.