Un equipo internacional, coordinado por la Universidad de Flinders, realizó un estudio que indica que la acumulación de excrementos (coprolitos) de seres marinos fue un desencadenante fundamental de la Explosión Cámbrica, que ocurrió hace aproximadamente 540 millones de años. Estos excrementos aumentaron la concentración de materia orgánica y nutrientes en los mares, acelerando la formación de los primeros ecosistemas complejos.
Los investigadores examinaron muestras de coprolitos fosilizados de más de 35 lugares del mundo y descubrieron que estas piezas variaban desde pellets microscópicos hasta estructuras de varios centímetros, conteniendo conchas y partes de animales. Esta diversidad refleja el desarrollo de sistemas digestivos más avanzados y de preestómagos especiales, especialmente en los artrópodos primitivos, lo que les permitió procesar una mayor variedad de alimentos.
El estudio destaca el papel de los excrementos en el ciclo de nutrientes, pero también recuerda que otros factores, como el aumento de los niveles de oxígeno, influyeron en la diversificación cámbrica. Aunque aún no se ha medido con precisión la contribución total de los excrementos a los nutrientes y su interacción con otros impulsores, se necesitan más modelos geoquímicos.
