El nuevo interceptor de misiles de EE.UU., Next Generation Interceptor (NGI), completó con éxito una prueba de encendido estático de su segunda etapa del motor cohete sólido en una cámara de alto vacío que simuló el entorno frío y sin aire del espacio. La prueba demostró que el motor puede ofrecer un rendimiento confiable en condiciones de órbita terrestre baja, donde las pruebas atmosféricas resultan insuficientes.
Durante la prueba, el motor construido por L3Harris resistió intensos estreses térmicos y de presión, cumpliendo con las expectativas de diseño en métricas críticas como la salida de empuje, la presión de la cámara y la estabilidad de la combustión. Esta estabilidad es vital, ya que las fluctuaciones de empuje a nivel de microsegundos en velocidades hipersónicas podrían hacer que el interceptor pierda el objetivo.
El NGI se considera un paso para confirmar la confianza en que cumplirá con el exigente perfil de rendimiento requerido para su despliegue en 2030. Los datos de la prueba allanan el camino para la finalización del interceptor para la producción en serie y su integración total en la red de Defensa de Mitad de Trayectoria Basada en Tierra (GMD).
