El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA llevará el primer coronógrafo espacial que utiliza dos espejos flexibles para suprimir la luz de las estrellas. Estos espejos están compuestos por finas superficies de vidrio equipadas con 48x48 pequeños actuadores. Los actuadores moldean la superficie del espejo en niveles microscópicos, con cambios tan pequeños como una décima del diámetro de un átomo de hidrógeno, cancelando el ruido causado por la dispersión de la luz estelar. Este proceso crea un anillo oscuro alrededor de la estrella, permitiendo que los planetas sean visibles.

El coronógrafo también trabaja junto con máscaras especiales llamadas "céspedes de silicio", compuestas por microscópicos espinas que impiden la reflexión de la luz dentro del telescopio, permitiendo que la luz de los planetas alcance los detectores. Este sistema hace que la sensibilidad sea mil veces mayor que la de telescopios anteriores, permitiendo observar planetas más difíciles de detectar, como gigantes gaseosos fríos y pequeños que orbitan estrellas similares al Sol.

Roman solo mostrará estos planetas como puntos, pero analizará las longitudes de onda de su luz para determinar la composición de sus atmósferas. Estos datos podrían proporcionar información sobre las condiciones superficiales de los planetas y su potencial para albergar vida. Los primeros datos del telescopio formarán una base crítica para una futura misión de búsqueda de planetas habitables: el Observatorio de Mundos Habitables.