Se realizó una investigación que muestra que el gran sistema de circulación del Océano Atlántico podría ser resistente a un calentamiento mayor al esperado.

Los científicos descubrieron que este sistema no solo está influenciado por la temperatura, sino también por la velocidad del calentamiento.

Si el calentamiento es lento, el océano puede adaptarse a estos cambios; sin embargo, con un calentamiento rápido, el sistema puede volverse inestable incluso a temperaturas más bajas.