Durante años, los científicos han argumentado que el escape de aguas cálidas y saladas del océano Índico al Atlántico a través del sur de Sudáfrica (escape de Agulhas) contribuye significativamente a la Corriente Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC). Sin embargo, un nuevo estudio realizado por un equipo internacional de Países Bajos, Estados Unidos, China y el Reino Unido sugiere que este mecanismo no es tan directo. La investigación muestra que la AMOC puede mantenerse fuerte incluso cuando el escape de Agulhas se debilita.
El estudio se centró en el Plioceno tardío (hace 3,6–2,6 millones de años), examinando el período cálido de Piacenziano medio que siguió a un período glacial frío. Este período se caracterizó por condiciones climáticas más cálidas que las actuales. Los investigadores reconstruyeron los movimientos norte-sur del frente subtropical del océano Austral y los cambios en la temperatura del océano al analizar un núcleo de sedimentos marinos en el Plateau de Agulhas, al sur de Sudáfrica.
Los investigadores encontraron evidencias geológicas que indican que la AMOC puede mantenerse fuerte incluso cuando el escape de Agulhas se debilita, sugiriendo que la influencia directa de este escape en la AMOC no es tan directa como se pensaba.
