Los códigos creados por inteligencia artificial (IA) aportan velocidad a los procesos de desarrollo de software, pero también traen consigo ciertos riesgos de seguridad. Según análisis realizados, se detectan en promedio 15 vulnerabilidades en cada base de código asistida por IA.
Esta situación pone de manifiesto las posibles debilidades de la IA en la generación de código. Sin embargo, la magnitud del riesgo real que representan estas vulnerabilidades no depende tanto del modelo de IA utilizado, como se creía, sino de un factor diferente.
El factor determinante es el marco de trabajo (framework) con el que se combina el código generado por IA. Es decir, el riesgo de seguridad varía significativamente según la estructura y la compatibilidad del entorno en el que se integra el código, más que según las capacidades del modelo de IA.
Este hallazgo subraya que los desarrolladores, al utilizar código asistido por IA, deben prestar atención no solo al rendimiento del modelo, sino también a cómo interactúa este código con la arquitectura del sistema existente y los marcos de trabajo utilizados.
