Según un informe del Centro de Investigaciones Estratégicas de Holanda (HCSS), la industria de semiconductores del país está en un alto riesgo de interferencia externa por parte de China, superando a los sectores de la navegación y la aviación. El informe subraya la actividad de espionaje dirigida a empresas clave como ASML y NXP durante años.

Los métodos de interferencia de China incluyen presión económica, operaciones digitales, interferencia física y espionaje tecnológico. ASML había informado sobre casos de robo de datos por parte de ex empleados con base en China desde 2015. El servicio de inteligencia militar de Holanda también identifica al sector de semiconductores como un objetivo del espionaje chino.

El estudio propone reforzar el control de personal en instalaciones de producción de chips sensibles y crear un fondo de colaboración público-privada para reemplazar equipos de riesgo de fabricación extranjera, especialmente componentes críticos como las placas base de servidores, con alternativas de fabricación local o europea. Además, se sugiere implementar un sistema de evaluación de seguridad por niveles que tenga en cuenta los factores de riesgo, sin centrarse exclusivamente en ciudadanos chinos.

El informe advierte que China podría utilizar herramientas económicas como restricciones a la exportación de elementos de tierras raras. En escenarios de crisis, como el de Taiwán, se evalúa que la influencia de China sobre industrias estratégicas podría limitar las opciones de política y la cooperación de Holanda con sus aliados.