El Telescopio Espacial James Webb descubrió el tercer planeta gigante del sistema Beta Pictoris, Beta Pictoris d, al detectar las firmas espectrales de moléculas de monóxido de carbono en su atmósfera. Este planeta se encuentra dentro de uno de los discos de polvo más brillantes observados y era invisible para los métodos tradicionales de imagen directa. El telescopio se enfocó en las señales químicas provenientes de la atmósfera del planeta, no en la luz emitida por el polvo, utilizando el instrumento NIRSpec.

La masa del planeta supera el doble la de Júpiter y orbita a aproximadamente 30 unidades astronómicas de su estrella, una distancia similar a la de Neptuno en nuestro sistema solar. El descubrimiento fue posible porque el planeta se identificó no como un simple punto de luz, sino como un "código de barras" espectral. Este enfoque presenta una nueva estrategia para encontrar planetas en regiones cubiertas de polvo.

Además, el instrumento MIRI confirmó la presencia de metano y vapor de agua en la atmósfera del planeta, proporcionando las primeras pistas sobre su temperatura y composición química. Un análisis independiente respaldó el hallazgo utilizando datos del Very Large Telescope del Observatorio Europeo del Sur y del NIRCam del Webb. Este descubrimiento se considera un paso importante para comprender la formación de planetas y la estructura de los discos de polvo.