Los astrónomos estudiaron la galaxia Sextans A, ubicada a una distancia relativamente cercana, cuyas propiedades químicas reflejan las de las primeras galaxias, para comprender cómo las estrellas del universo temprano producían polvo metálico. Esta pequeña galaxia contiene solo entre el 1% y el 7% de los elementos pesados presentes en el Sol, simulando así las condiciones del universo primitivo.
Datos de alta resolución obtenidos con los instrumentos NIRCam y MIRI del JWST revelaron que, en una etapa específica de su evolución —la rama gigante asintótica—, ciertas estrellas en Sextans A generan polvo. Los investigadores observaron que el 90% de las estrellas estudiadas no presentan envolturas de polvo, pero aproximadamente veinte de ellas están rodeadas por gruesas cáscaras de polvo.
Se determinó que estas fábricas de polvo se originaron a partir de estrellas con masas de 1.5 veces la del Sol, que existieron hace entre 2 y 3 mil millones de años. Este hallazgo representa un paso crucial para comprender cómo las primeras generaciones de estrellas enriquecieron su entorno. Sin el Telescopio James Webb, tales observaciones detalladas no habrían sido posibles.
