En 1976, Viking 1 se convirtió en la primera misión exitosa en aterrizar en la región de Chryse Planitia de Marte. Diseñada para buscar vida en la superficie, esta misión produjo resultados ambiguos en el experimento Labeled Release, que no se interpretaron como evidencia de vida. Estos resultados mostraron que, antes de buscar vida en Marte, era necesario comprender primero las huellas de agua, lo que llevó a la NASA a no enviar misiones superficiales durante 20 años.

A partir de 1997, misiones como Pathfinder, Spirit, Opportunity, Curiosity y Perseverance demostraron la presencia pasada de agua y descubrieron moléculas orgánicas complejas. Perseverance recopila muestras del suelo marciano, y se está desarrollando una nueva estrategia para traer estas muestras a la Tierra.

El helicóptero Ingenuity, que acompaña a Perseverance, logró un éxito tecnológico al realizar 72 vuelos en la delgada atmósfera de Marte. Este logro condujo a la misión Skyfall planificada para 2028: tres helicópteros similares, alimentados por energía nuclear, mapearán depósitos de hielo, analizarán el clima y determinarán rutas seguras para futuras misiones humanas.