Tres vértebras halladas entre 1995 y 1997 en la región de Ajimu, en la prefectura de Oita, Japón, fueron identificadas como pertenecientes a una nueva especie denominada Limnospondylus ajimuensis. Esta especie alcanzaba aproximadamente 1,1 metros de longitud, comparable con las salamandras gigantes actuales. Los huesos fueron extraídos de la formación Tsubusugawa, una capa geológica que evidencia que la zona era en su tiempo un entorno de lagos y pantanos con un clima mucho más cálido y húmedo que el actual.

Los investigadores determinaron que las clasificaciones previas que los asignaban al género Andrias eran engañosas. Un equipo de la Universidad de Kioto realizó comparaciones detalladas entre ejemplos modernos y fósiles de salamandras, demostrando que características anatómicas únicas en la vértebra central exigían la creación de un nuevo género. El nombre Limnospondylus proviene de las palabras griegas para 'lago' y 'vértebra'.

Este descubrimiento llena un vacío de 20 millones de años en la evolución de las salamandras gigantes en Asia. Es probable que la especie Limnospondylus se extinguiera al final del Plioceno debido a cambios climáticos. Sin embargo, Andrias japonicus, que aún vive en la región de Ajimu, representa un vínculo vivo con ese antiguo ecosistema. Los investigadores señalan que otros fósiles en museos deben ser reexaminados.