En los Estados Unidos, la gran mayoría de los estados obligan el uso del cinturón de seguridad para conductores y pasajeros; solo el estado de New Hampshire no impone esta obligación a los adultos. Sin embargo, muchos de esos mismos estados no establecen la obligatoriedad del casco para los motociclistas, lo que genera una inconsistencia al compararlo con las leyes de cinturón de seguridad.
Desde una perspectiva histórica, en 1967 el federal government introdujo una política para evitar que los estados sin ley de casco fueran privados de ciertos fondos de seguridad vial; en 1976 el Congreso eliminó esa autoridad de sanción y muchos estados relajaron sus leyes de casco. En la década de 1990 surgieron incentivos similares, pero fueron rechazados por los motorcycle lobbies; estos grupos argumentaron que las leyes nacionales de casco violaban derechos constitucionales. Investigaciones demuestran que la relajación de las leyes de casco incrementó las tasas de lesiones graves y mortalidad en esos estados; además, la ausencia de uso de casco eleva los costos de atención de urgencias y rehabilitación, imponiendo una carga adicional a los contribuyentes.
Los investigadores señalan que los cascos previenen lesiones graves y reducen el riesgo de muerte; al mismo tiempo recuerdan que no todos los cascos ofrecen el mismo nivel de protección y enfatizan que los conductores deben elegir el modelo que se ajuste a sus necesidades.
