En la Reserva de la Biosfera UNESCO Tianmushan, las tradiciones budista, taoísta y confuciana han moldeado durante milenios las prácticas de conservación de la naturaleza. Estas tradiciones fomentan la creencia de una conexión sagrada entre el ser humano y la naturaleza, contribuyendo a la protección de bosques, vida silvestre y ecosistemas. Hoy en día, las regulaciones estatales proporcionan un marco legal para la conservación, mientras que los planes de gestión desarrollados con las comunidades locales trabajan para enfrentar los desafíos que enfrenta el ecosistema y crear un modelo de desarrollo sostenible.

Los esfuerzos de conservación continúan mediante el trabajo de las comunidades locales, los líderes religiosos y las autoridades en programas de educación, ecoturismo y monitoreo. Como resultado de estos esfuerzos, la productividad vegetal ha aumentado y se ha observado un incremento en la cantidad de animales y plantas. Sin embargo, desafíos como el cambio climático y las enfermedades de los árboles persisten.

La Reserva de la Biosfera UNESCO Tianmushan es conocida como uno de los lugares donde habita el Ginkgo biloba, una de las especies vivas más antiguas del mundo. La zona alberga 374 especies de vertebrados y 2,461 especies de plantas superiores. Entre los objetivos de conservación se incluyen especies de plantas y animales raras y amenazadas, como el Çin altın ladan ağacı, el ginkgo y el Tianmu demir ağacı.