El estudio LatAm-FINGERS, la primera intervención basada en América Latina para la prevención de la demencia que incluyó a 1.200 participantes de entre 60 y 77 años, demostró que los cambios en el estilo de vida son efectivos para prevenir el deterioro cognitivo. Las intervenciones, que incluyeron programas de ejercicio y entrenamiento cerebral, lograron mejoras estadísticamente significativas en las habilidades de pensamiento de los participantes en comparación con el grupo de control.

El éxito del estudio se debió a que abordó factores de riesgo que aumentan el riesgo de demencia, como fumar y un estilo de vida sedentario. Estas intervenciones fueron especialmente efectivas en América Latina, donde la población tiene un mayor riesgo de factores modificables. Sin embargo, el impacto del estudio se evaluó como una pequeña mejora, con una diferencia de 0,11 puntos en la puntuación z.

El éxito del estudio subrayó la importancia de las intervenciones a nivel personal y social para reducir el riesgo de demencia. Sin embargo, se necesitan estudios más prolongados y exhaustivos para reducir las tasas de demencia.