Las facultades temporales que permitían a los Estados miembros suspender los controles en el sistema biométrico de control fronterizo Entry-Exit System (EES) de la Unión Europea expiraron oficialmente el 6 de septiembre.

Las compañías aéreas y la industria de los viajes solicitaron a la Comisión Europea que prorrogue dichas facultades hasta finales de 2026; la IATA advirtió que los retrasos derivados del EES hacen que los pasajeros pierdan sus vuelos y generan elevados costes para las aerolíneas.

La Comisión no prorrogó las facultades, aunque reconoció que un reducido número de Estados miembros requieren "ajustes operativos" y anunció que proporcionará apoyo adicional en esos puntos.