La fábrica de chips de 100 mil millones de dólares de Micron en Nueva York se enfrenta a una demanda por supuestamente liberar 'químicos eternos' (PFAS) en el río Oneida. Fue llevada a los tribunales con dos peticiones para anular permisos. Los demandantes argumentan que los permisos no limitan la emisión de químicos PFAS y solo requieren su monitoreo.
En el permiso de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Oak Orchard, que procesa los desechos líquidos de la fábrica, se especifican 40 componentes PFAS, pero solo se establecen requisitos de monitoreo sin limitar su emisión. La Agencia de Protección Ambiental señala que estos químicos pueden aumentar el riesgo de cáncer, debilitar el sistema inmunológico y causar desequilibrios hormonales.
Micron defiende que el proyecto ha superado la evaluación ambiental y cumple con todos los requisitos. Se estima que la fábrica comenzará a operar en 2030 y generará 9.000 empleos directos. Sin embargo, crecen las preocupaciones sobre la contaminación de los recursos hídricos por parte de las instalaciones tecnológicas.
