Investigadores del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, junto con colaboradores de Inglaterra, EE. UU. y España, reevalúan el fósil llamado Chosha praecursor de hace 324 millones de años hallado en Texas. Este ejemplar había sido clasificado en estudios previos como una especie con concha marina. El nuevo análisis mostró la aparición de rasgos propios de los insectos.
El fósil, examinado bajo luz polarizada cruzada, reveló características propias del plan corporal de los insectos actuales, como tres segmentos torácicos y tres pares de patas. Además, en la zona corporal se observaban nueve pares de apéndices adicionales inactivos, que parecían adaptados al uso en el agua; esto indica una fase intermedia de la evolución de la transición del organismo del agua a la tierra.
Los investigadores indicaron que el fósil corresponde a una hembra adulta de 3,2 cm de longitud, aunque no pudieron explicar con certeza la función de esos apéndices adicionales. También subrayaron la necesidad de más fósiles de esta especie y de otras formas transitorias, lo que resalta la importancia de futuros estudios en paleoentomología.
