Un descubrimiento en Australia documenta una cadena alimentaria de hace 100 millones de años. Un pterosaurio fue cazado en el mar por un Platypterygius australis, que luego fue comido por un Kronosaurus queenslandicus. El fósil es considerado la primera evidencia concreta de esta interacción de depredadores en tres niveles.

Los análisis del fósil muestran que el Platypterygius comió el pterosaurio junto con huesos de peces y conchas. Sin embargo, las fracturas en la columna vertebral y las grandes marcas de mordedura en los huesos indican que el Kronosaurus también se comió a este depredador. Esto proporciona la primera evidencia directa de las relaciones alimentarias entre estas especies.

El descubrimiento muestra la complejidad del ecosistema marino del período Cretácico. El fósil proporciona la primera evidencia directa de las relaciones alimentarias entre estas especies y ofrece una ventana importante sobre cómo funcionaba la cadena alimentaria en ese período.