Arlan Rakhmetzhanov, de 19 años, comenzó a programar a los 15 años en Kazajistán y fundó Nozomio, una interfaz de intermediación de IA respaldada por Y Combinator. Esta empresa desarrolla un índice de API que permite a los agentes de IA encontrar servicios de software, y ha recaudado más de 6 millones de dólares. De manera similar, Pranjali Awasthi, también de 19 años, dejó la escuela secundaria para crear una herramienta de gestión de correo electrónico basada en IA y ahora trabaja en una nueva startup.

Los nuevos fundadores obtienen capital mediante sus actividades en GitHub, contribuciones de código abierto y habilidades adquiridas con herramientas de IA. Los inversionistas ahora priorizan la competencia técnica y la capacidad de prototipado rápido por encima de la experiencia en empresas FAANG. Sin embargo, estas oportunidades también traen presión por lograr crecimiento en cuestión de meses y estar constantemente observados en redes sociales.

El inversionista Ashley Smith dice que los jóvenes fundadores compensan su falta de experiencia con un placer experimental y una falta de miedo. Pero ya no hay espacio para "aprender lentamente". Cada error, cada situación temporal, es analizado en LinkedIn y Twitter. En este entorno, demostrar rendimiento se ha vuelto tan importante como desarrollar un producto real.