El cohete Long March 3B de China fue alcanzado por un rayo 30 segundos después de su despegue desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang el 23 de julio. A pesar de recibir una descarga eléctrica de más de 100 millones de voltios, el cohete logró llegar a la órbita con éxito y colocó el satélite Tianlian-2 (06). La Corporación de Ciencia y Tecnología Espacial de China declaró que la misión fue 'totalmente exitosa', pero no mencionó el impacto del rayo.

Los cohetes están diseñados para conducir cargas eléctricas a través de su capa exterior para evitar daños a los sistemas internos. Esto funciona de manera similar al principio de la jaula de Faraday. Sin embargo, los cohetes generalmente se lanzan en condiciones climáticas favorables. Un evento similar ocurrió durante la misión Apollo 12 en 1969.

Los impactos de rayos son eventos raros que afectan a los cohetes en el aire o en la plataforma de lanzamiento. En 1987, el cohete Atlas-Centaur fue destruido 48 segundos después del despegue desde Cabo Cañaveral debido a un rayo. Sin embargo, los cohetes modernos están diseñados para ser más resistentes a estos eventos.