Los ecosistemas antiguos de Europa albergaron animales de tamaños comparables a los gigantes actuales de África. Los fósiles de estos gigantes arrojan luz sobre el clima y los hábitats cambiantes del continente.

Entre estos animales se encuentran elefantes de colmillos rectos de 10 toneladas, mamuts de las estepas de 4,5 metros de altura y ciervos gigantes de 3,5 metros de ancho. Los fósiles de estos gigantes arrojan luz sobre el clima y los hábitats cambiantes del continente.

La desaparición de estos animales cambió permanentemente los ecosistemas europeos, dejando como evidencia de un pasado más salvaje los huesos, el arte de las cavernas y los sitios arqueológicos.