Google detectó que el fabricante certificado de Android Videostrong Technology Co. convirtió intencionadamente 1,3 millones de decodificadores y otros dispositivos IoT basados en Android en una botnet mediante una puerta trasera (backdoor) instalada deliberadamente.

La compañía indicó que Videostrong desarrolló, distribuyó y operó esta infraestructura con fines de lucro, y añadió que la puerta trasera ha sido desactivada y que se ha roto la relación con el fabricante.

Videostrong fue sancionado con la prohibición de fabricar dispositivos certificados por Android y de suministrar software.