En Siria, el nuevo gobierno comenzó en mayo a identificar los restos del programa de armas químicas de Assad y anunció la protección de dos instalaciones de almacenamiento de armas químicas. Un equipo de la OPCW confirmó durante su misión que 42 bombas aéreas fueron destruidas de forma irreversible.
El embajador sirio ante las Naciones Unidas, Ibrahim Olabi, describió estos procesos de destrucción como "el primer trabajo de destrucción desde nuestra liberación" y "el primer ejemplo en más de una década de destrucción de este tipo de sustancias en suelo sirio". Olabi también señaló que algunos ataques e operaciones de destrucción de Israel han obstaculizado estos procesos y han puesto en riesgo a los equipos sirios que trabajan en el terreno.
