Investigadores de la Universidad de Yale examinaron datos reales de uso de aire acondicionado en los 3.108 condados de EE. UU. entre 2010 y 2020, y determinaron que el aire acondicionado reduce en un 57 % las muertes relacionadas con el calor y salva más de 5.000 vidas al año. El estudio, publicado en Nature Health, es el primer análisis nacional basado en datos de uso real, no en la mera posesión de equipos.
Los hallazgos muestran que el efecto protector del aire acondicionado se estabiliza después de cierto nivel incluso en días de calor extremo, y que un uso moderado aporta el mayor beneficio. Se evitaron más muertes en Florida, el Suroeste y las zonas costeras, mientras que una cuarta parte de los hogares estadounidenses tiene dificultades para afrontar los costos energéticos, lo que limita su uso en familias de bajos ingresos.
Los investigadores subrayaron que el aire acondicionado es una herramienta clave para la adaptación al calor, pero advirtieron de la necesidad de medidas complementarias como la ampliación de zonas verdes en las ciudades y la mejora de la accesibilidad energética. Señalaron que los hogares de bajos ingresos se ven obligados a elegir entre alimentos y refrigeración, y que las investigaciones sobre este tema continuarán.
