En 2007, investigadores estadounidenses probaron el uso de residuos de moquetas y alfombras como combustible en la producción de cemento. Se demostró que los componentes orgánicos de las moquetas, derivados de polímeros petroquímicos y minerales, podrían funcionar como combustible generador de calor.

Sin embargo, el estudio reveló que el enfoque no es económico debido a los altos costes logísticos. Se probó un uso del 10% al 15% en hornos de cemento, pero los gastos asociados a la preparación y transporte de las moquetas superaron significativamente el valor energético obtenido del combustible.

Las investigaciones indican que, aunque técnicamente viable, el enlace logístico resulta insuficiente para hacer viable esta solución en la práctica.