El Telescopio Espacial James Webb (JWST) detectó exactamente la misma señal de emisión infrarroja en las superficies de Titán, la luna más grande de Saturno, y Plutón. Esta señal podría estar asociada a una molécula o familia de moléculas aún no identificada por los científicos. En ambos cuerpos, las atmósferas están compuestas principalmente de nitrógeno y metano, y la interacción de estos gases con la luz ultravioleta genera compuestos orgánicos complejos, algunos de los cuales caen a la superficie, donde el JWST los detectó.

Existen evidencias de que la señal proviene de la superficie, no de la atmósfera. En Titán, la señal es más fuerte en el centro y se debilita hacia los bordes, lo que indica una fuente de luz superficial. En Plutón, la atmósfera es tan tenue que una señal tan intensa solo puede originarse en la superficie. La misma señal no se encontró en Ganímedes, que no tiene una atmósfera de nitrógeno-metano, lo que respalda la idea de que está vinculada a este entorno químico específico.

Los científicos sospechan que la señal podría estar relacionada con hidrocarburos conocidos, como los alenos, cuyos espectros completos aún no se han registrado. La misión Dragonfly de la NASA, programada para lanzarse en 2028, podría ayudar a identificar esta molécula al analizar directamente los compuestos orgánicos en la superficie de Titán.