En un estudio realizado en Taiwan, se demostró que la animación logra que las personas tomen más medidas para prevenir enfermedades transmisibles por aire. El estudio encontró que la animación es más eficaz que los textos y los cómics.

La animación ayuda a que las personas comprendan mejor conceptos científicos complejos y las incita a aplicar las medidas.

Además, se observó que la animación tiene un efecto más fuerte particularmente en las participantes femeninas.