En la conferencia Origins 2026 en París, la astrobióloga Lisa Kaltenegger destacó la probabilidad de que 45 exoplanetas rocosos se encuentren en la zona habitable y la importancia de estudiarlos. Kaltenegger señaló que estos planetas podrían proporcionar información sobre la formación y evolución planetaria, ayudándonos a entender mejor la Tierra.
Aproximadamente el 20% de las estrellas enanas rojas de tipo M albergan planetas rocosos que podrían tener agua líquida en su superficie, lo que facilita su detección cuando pasan frente a su estrella. El Telescopio Espacial James Webb de la NASA se centra en detectar biosignaturas como oxígeno y metano en sistemas cercanos como Trappist-1, pero su tiempo de observación es limitado debido a sus múltiples misiones.
La observación directa de los colores de la superficie y los biopigmentos será posible con el primer haz de luz del Telescopio Extremadamente Grande de 39 metros del ESO en 2030 o con el Observatorio de Mundos Habitables planeado para la década de 2040. Kaltenegger advirtió que las biosignaturas podrían originarse de procesos geológicos o fotoquímicos, enfatizando la necesidad de más datos y análisis creativos para conclusiones definitivas.
