Los refugiados húngaros y vietnamitas que vivieron dos de las mayores olas de refugiados de Canadá indicaron que los lazos sociales y la adaptación cultural desempeñaron un papel crítico en la construcción de una vida exitosa. Un nuevo estudio de la Universidad de Toronto, al examinar las experiencias de 42 refugiados, demostró que el capital social (las relaciones de apoyo con familiares, amigos, vecinos y grupos sociales y culturales) constituye la base del éxito de los refugiados.

Al llegar a Canadá, los refugiados se enfrentaron al choque cultural, la barrera del idioma y las dificultades financieras. Sin embargo, fueron recibidos por comunidades, iglesias, escuelas, patrocinadores y otros refugiados, recibiendo apoyo para encontrar empleo, mejorar sus habilidades lingüísticas y acceder a recursos. Los investigadores enfatizaron que estas conexiones facilitaron la integración exitosa de los refugiados a lo largo de sus vidas.

Los refugiados húngaros indicaron que, al llegar como niños, tuvieron menos dificultades para encontrar trabajo, mientras que los refugiados vietnamitas, al llegar como adultos, enfrentaron la falta de reconocimiento de sus credenciales, obstáculos para encontrar empleo y discriminación racial. Los investigadores señalaron que, pese a los desafíos que enfrentaron, los refugiados desarrollaron estabilidad económica a largo plazo, salud y fuertes identidades.