Investigadores de Stanford Medicine descubrieron que la mayoría de los efectos nocivos del envejecimiento en ratones puede prevenirse desactivando un receptor en los macrófagos que habitan en los tejidos. Este receptor, EP2, redujo la inflamación asociada con el envejecimiento en ratones, ayudando a mantener la función juvenil en tejidos como el cerebro, el corazón, el hígado, los riñones, el colon, el bazo, la médula ósea y los músculos esqueléticos. Los ratones con el receptor EP2 desactivado mostraron menos debilidad, menos acumulación de grasa, mayor protección muscular y un mejor rendimiento en pruebas de memoria, equilibrio, fuerza y función de órganos.
Los investigadores sugieren que el deterioro generalizado en los tejidos debido al envejecimiento está relacionado con la disminución de la capacidad de los macrófagos para eliminar los neutrófilos envejecidos. Esto conduce a un aumento de la inflamación y a un mayor daño en los tejidos. La desactivación del receptor EP2 restablece la capacidad de los macrófagos para eliminar los neutrófilos, reduciendo así la inflamación asociada con el envejecimiento.
Este estudio propone una estrategia más precisa para prevenir el envejecimiento, enfocándose en la eliminación de las células que producen inflamación en lugar de suprimir la inflamación en general. Sin embargo, aún no se sabe si la desactivación del receptor EP2 en humanos es segura y efectiva.
