SpaceX confirmó que, en su 13º vuelo de prueba de Starship el 24 de julio, la etapa superior aterrizó flotando en el Océano Índico desde su base en Starbase, Texas. Este logro demostró por primera vez la capacidad del vehículo espacial para flotar en el agua sin sufrir daños durante el aterrizaje. Durante el vuelo, se lanzaron con éxito 20 satélites Starlink V3 de nueva generación, que se desintegraron en la atmósfera como se diseñó.

La etapa Super Heavy inicial realizó un aterrizaje en el agua más brusco de lo planeado debido a que no se encendieron los 13 motores, pero la etapa superior de Starship logró una reentrada exitosa con la reiniciación de tres motores y finalmente aterrizó en posición vertical con un solo motor, flotando en aguas tranquilas. El equipo de SpaceX describió esta situación como 'el aterrizaje en el agua más suave jamás visto'.

El vuelo proporcionó datos críticos para las entradas y salidas de órbita y el reuso futuro. Se examinará la integridad de los sistemas de Starship, como su escudo térmico, motores y alas. SpaceX tiene como objetivo utilizar esta tecnología para enviar humanos a la Luna en 2028 como parte de la misión Artemis IV de la NASA.