Un estudio de videojuegos califica la guerra en curso en Ukrayna como un factor que los obliga a reconsiderar el marco moral de su nuevo proyecto. En una entrevista con Eurogamer, el responsable ejecutivo señaló que la guerra ha llevado sus puertas directamente al estudio y que esta situación ha impactado de forma profunda la narrativa.

El estudio lleva cuatro años y medio trabajando en un entorno de guerra y sufrió la pérdida de un animador en 2022; esa pérdida real obligó a los juegos anteriores, con tonos morales grises, a pasar a una distinción más marcada entre el bien y el mal. Los desarrolladores ahora buscan abordar directamente el ascenso y la consolidación de regímenes autoritarios, con el objetivo de clarificar la ambigüedad del pasado.

El equipo creativo enfatiza que la historia no se inspira directamente en hechos reales, pero que la serie siempre ha tenido una base política. En este contexto, el tema del juego se centra en examinar las consecuencias de la guerra y ofrecer a los jugadores un mensaje moral más definitivo.