En un estudio realizado con aproximadamente 2.900 adultos hispanohablantes de 18 a 88 años de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, un modelo de inteligencia artificial utilizó más de 700 características del habla para estimar la "edad del habla" de los participantes.

La diferencia entre la edad del habla y la edad real se asoció con deterioro cognitivo, demencia y envejecimiento biológico acelerado; esta brecha también resultó coherente con relojes epigenéticos y niveles de la proteína p-tau217.

Los investigadores subrayan que el modelo se ha probado únicamente en población latinoamericana hispanohablante, carece de datos de seguimiento a largo plazo y no constituye por sí solo una herramienta de diagnóstico.