La mayor parte del tráfico enrutado a través del Border Gateway Protocol (BGP) se ve afectada por la modificación de un metadato llamado atributo ORIGIN. Este atributo especifica el tipo de origen de una ruta: IGP, EGP o INCOMPLETE. Los estándares RFC sugieren que este valor no debe modificarse una vez establecido por el proveedor original. Sin embargo, investigaciones revelan que en más del 70 % de las rutas observadas, este valor difiere del original.

Los grandes proveedores de red, especialmente los operadores de Tier-1, modifican el valor ORIGIN a IGP para debilitar rutas competitivas y redirigir el tráfico hacia sus propias redes. Aunque esta práctica no es técnicamente válida, se ha convertido en una estrategia común para generar ingresos. Los investigadores detectaron que esta manipulación ocurre en tasas diferentes en redes IPv4 e IPv6, y que algunos proveedores muestran comportamientos inconsistentes entre ambas familias de direcciones.

Esta situación genera inequidad en el mecanismo de enrutamiento de Internet. Para eliminar el impacto del atributo ORIGIN, la IETF propone su depreciación, ya que hoy en día este valor ha dejado de ser una necesidad técnica para convertirse en un instrumento comercial.